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miércoles, 9 de febrero de 2011

Entendamos el Capital Intelectual en Venezuela

"El capital intelectual de una nación crece proporcionalmente a la creación del capital social del país".  Lorenz, Isabel.

“El capital intelectual de una sociedad, son sus activos intangibles: los conocimientos acumulados en cada uno de sus habitantes; las relaciones tejidas entre estos y todo el acervo informativo registrado en el “saber como” de sus instituciones. Este conjunto de bienes inmateriales, presentes en cada sujeto o grupo de la sociedad (gobierno, empresa y pueblo) constituyen hoy los factores críticos de producción de riquezas de las naciones.
¿Qué actividades se están haciendo en Venezuela para aumentar el capital Intelectual de los Venezolanos?
En el área empresarial del país, un grupo de especialistas decidieron realizar un Simposio sobre Responsabilidad Social Empresarial para las Américas, el cual contó con la participación de más de 500 personas provenientes de toda América, 200 compañías internacionales y 70 expositores nacionales e internacionales. Durante él mismo, se conformaron doce mesas de trabajo para reflexionar y alcanzar acuerdos sobre la promoción de la responsabilidad social empresarial en el continente, y en la mesa titulada “La Inversión Tri Sectorial en Capital Intelectual es el Negocio”, se llegó a las siguientes conclusiones y propuestas:
  •  Para gerenciar el Capital Intelectual se requiere crear Capital Social.
  • La trisectorialidad (Sociedad – Estado – Empresa) optimiza la Inversión en capital intelectual. Un excelente ejemplo es el Programa Educación Petrolera de Petróleos de Venezuela.
  • Para construir la trisectorialidad la apertura de espacios para compartir experiencias constituyen buenas prácticas que sirven de lecciones aprendidas.
  • Finalmente se propuso aunar esfuerzos Trisectoriales (Sociedad – Estado – Empresa) para elaborar una agenda pública sobre el tema de GESTION TRISECTORIAL DEL CONOCIMIENTO PARA LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL.

El hecho de que en Venezuela se realicen este tipo de eventos, demuestra que las Agendas de Innovación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, buscan conectar el conocimiento, la investigación y las tecnologías con las diversas demandas y oportunidades de la sociedad venezolana para producir transformaciones efectivas en la calidad de vida de la gente, en la calidad y la productividad de las ciencias y de las empresas.

¿Qué importancia tiene el capital intelectual de los venezolanos para el país?

Según Lorenz, I.”La prosperidad de una nación se mide no sólo en términos del ingreso per cápita sino de las potencialidades reales de sus ciudadanos, de sus oportunidades para alcanzar un desarrollo sostenible”.

En un mundo cada vez más basado en el conocimiento y dependiente de las posibilidades de sus recursos humanos de generar, absorber y difundir tecnologías avanzadas, la vía para alcanzar productividad y competitividad, señala Sen, depende del mejoramiento de los niveles de calificación promedio de la sociedad, es decir, de la educación, la nutrición y la salud de las personas de los países.

De allí la importancia que tiene este capital para el país, ya que con la creación de actividades que propicien el desarrollo del intelecto de los venezolanos, se logrará crecer como nación, ser independientes, con numerosas capacidades que nos permitan crear, debatir, participar, innovar y enseñarle al resto del mundo que hay calidad en las cosas que aquí se realizan

Tipos de Capitales según el Banco Mundial

El Banco Mundial identifica cuatro formas de capital: el natural, conformado por los recursos naturales; el construido, producido por seres humanos y constituyen diversas formas de capital: Infraestructura, bienes de capital, financiero y comercial; el humano, determinado por los niveles de nutrición, salud y educación de la población; y el social, expresado en las capacidades de los pobladores para resolver disputas, impulsar consensos, concertar con el Estado y el sector privado.

El capital intelectual en el enfoque complejo del desarrollo

En un interesante artículo de opinión en la prensa venezolana, Agustín Amaro , asoma un enfoque en boga sobre el ciclo social del individuo en la nueva economía. Hoy el viejo “contrato social” esta siendo reemplazado por el “contrato intelectual”, donde el propietario de los medios de producción, no ofrece ya seguridad laboral sino aprendizaje integral que capacita al trabajador para la productividad dentro o fuera de la empresa que le facilita su aprendizaje continuo.

El valor del trabajo ya no es manual sino intelectual, no es la fuerza física de los hombres sino sus conocimientos lo que tiene valor de uso y de cambio. Y qué es esa nueva riqueza intangible. Caballero Quintana define al conocimiento como el conjunto de saberes explícitos e implícitos del que no siempre somos conscientes de poseerlo. Es una combinación de información, experiencia, contexto, interpretación y reflexión. Por esos nos refiere a los diversos tipos de conocimiento: a) Conocimiento captado: procedente del exterior de una organización, como las patentes, cursos de formación para empleados; b) Conocimiento creado, generado en el interior de la organización, pudiendo resultar explícito o tácito, tales como las metodologías de producción y el saber-hacer tácito de los trabajadores; c) Conocimiento explícito, saberes que pueden ser transmitido o compartido en el interior de la organización de forma eficaz y relativamente rápida debido, principalmente, a su composición en torno a elementos técnicos; y d) Conocimiento tácito, saberes o actuaciones de los empleados en torno a la cadena de valor de la empresa. El conocimiento tácito esta más próximo a las actitudes, habilidades y cultura personal, de ahí, su carácter más intangible si cabe y que la complejidad para ser codificado y transmitido al resto de la organización.
En los artículos de Marta Ortiz encontramos una definición sobre el conocimiento como un recurso y una capacidad. Afirma que el interés por este intangible lo constituye su condición de principal fuente de ventaja competitiva sostenible al cumplir con las características necesarias para generar y mantener ventajas competitivas: escasez, relevancia, sustituibilidad, imitabilidad, apropiabilidad, complementariedad, etc. Nos aporta un resumen comparativo de las diversas fuentes teóricas que facilitan la comprensión de este activo inmaterial.

Annie Brooking señala que el capital intelectual es la combinación de activos intangibles que permiten el funcionamiento de una organización. Para ella el capital intelectual se compone de cuatro tipos de activos: activos de mercado (marcas, prestigio, canales de distribución...); activos de propiedad intelectual (patentes, diseños, know-how); activos centrados en el individuo (educación, competencias); y activos de infraestructura (filosofía de gestión, cultura organizativa, sistemas de tecnologías de la información.).
En definitiva, el conocimiento como capital intelectual, es el conjunto de saberes que tienen los individuos o capital humano (el talento, las capacidades o competencias de las personas); que integran redes formales e informales entre las personas o capital relacional (posibilita transacciones, convenios, alianzas, contratos, acuerdos de palabra); y que se expresa en estructuras o capital estructural (conceptos, modelos, marcas, metodologías, procedimientos, normas, leyes, prácticas, técnicas).


Finalmente, debemos señalar que todos los capitales (intelectual, social, emocional), son propiedad de las personas, se movilizan mediante algo intrínseco a la condición humana: los sentimientos o emociones. La gestión de las emociones se esta convertiendo en la competencia vital en las organizaciones que se proponen gerenciar el conocimiento. Ordoñez alerta sobre el hecho de que el conocimiento poseído por las personas, es propiedad de estas y no de la empresa en la cual trabajan. Este conocimiento solo será fuente de valor cuando las personas decidan que quieren usarlo, cuando dispongan de su capital emocional para crear capital intelectual.

Como todo capital, el intelectual se puede incrementar, estancar y/o decrecer. Las condiciones para su creación sostenible están asociadas al desarrollo de cada uno de los distintos capitales que lo integran. En definitiva, la forma de ser de una sociedad, su cultura, su estilo de liderazgo, su estrategia, estructura, gestión de los recursos naturales y humanos, sistemas de información y comunicación, afectan directamente a la formación del capital intelectual de la nación.


Conclusiones

• El capital social y la cultura son agentes activos del desarrollo económico y social por cuanto son intrínsecos a la nueva fuente de riqueza, el capital intelectual. Para crear capital intelectual a escala nacional o regional se requiere de políticas orgánicas, así como de concertaciones entre Estado, empresa y sociedad civil.
• Los elementos “intangibles” subyacentes en la cultura (saberes acumulados, tradiciones, modos de vincularse con la naturaleza, capacidades culturales naturales para auto organizarse) son palancas fundamentales para superar la ausencia de riquezas materiales en los grupos desfavorecidos en nuestro continente.
• Abrir canales para la expresión de la cultura de los sectores exlcuidos, cultivarla en las generaciones jóvenes, crear un clima de aprecio genuino por sus contenidos es condicion para el aprovechamiento de la globalización como medio de difusión de nuestra identidad. Es la globalización la que nos garantizará recuperar la autoestima indispensable para crear el capital social que potencie las capacidades inactivas de producción de capital intelectual.
• Finalmente, es perentorio facilitar todos los espacios posibles para el diálogo trisectorial sobre este tema estratégico para el desarrollo de nuestras naciones.


Bibliografía
Amaro, Agustin. “La economía del conocimiento”. El diario El Nacional. Edición del domingo 22-4-01. Venezuela.

Arizpe, Lourdes. “Libertad para crear”. Dos siglos, dos milencios, excelencia y futuro II. Publicación virtual de la Universidad de Colima. México. 2000

Brooking, Annie. “El Capital Intelectual: El principal activo de las empresas del tercer milenio”. Ediciones Paidós. Barcelona España. 1997.

Caballero Q., Andrés “Las 4cs de la gestión del conocimiento”. Publicado por la revista CEFGESTION en MAYO. España. 2001.

Kliksberg, Bernardo. “Capital Social y Cultura: claves olvidadas del desarrollo”. Banco Interamericano de Desarrollo INDES. Washington. 1999.

Lozano; Ma. Mercedes Sevilla, Angeles y Valtueña, Roberto. “Aproximación a la gestión del Conocimiento. Una visión práctica”. Proyecto SILUETA - Entidades Gestoras de la Seguridad Social de España. Publicado en casos prácticos www.gestiondelconocimiento.com . 2000

Ordoñez , Patricia.“Capital intelectual y capital emocional:clves para transformarse en la organziación del conocimiento del siglo XXI”. Publicado en www.gestiondelconocimiento.com . 2000

Ortiz, Marta. “Reflexiones sobre el marco teórico para la gestión del conocimiento”.Publicado en www.gestiondelconocimiento.com . 2000

Sen, Amartya. “Teoría del desarrollo a principios del siglo XXI”. En Kliksberg, B. “Capital Social y Cultura:claves olvidadas del desarrollo” BID. 1999



Reseña biográfica

Isabel Lorenz - Asesora de Inversión Social en la Gerencia de Asuntos Públicos de la Dirección de Refinación, Suministro y Comercio de Petróleos de Venezuela S.A. y Líder de la Comunidad de Conocimiento de Petróleo y Capital Social (Intranet).

Licenciada en Educación. Tiene postgrados en Cooperación Internacional para el Desarrollo, en Gerencia de Proyectos Educativos, y maestría en Gerencia de Programas Sociales.

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